¿Quien iba a pensar que el protagonista de “Arma Letal” poseía unas dotes tan notables para la dirección?... pero lo cierto es que ya resulta innegable que Mel Gibson, que

asi se llama la criatura, posee tales dotes que incluso superan con creces a sus facultades interpretativas. Gibson, estrella polémica donde las haya tras pelearse borracho contra unos policías, alardear de ideologías extremistas e impopulares y ganarse cierta fama de machista empedernido, ya había realizado otros trabajos que hablaban bien de sus capacidades a los mandos de una película, aunque fue con “Braveheart” y con “La Pasión de Cristo” con las que consiguió ser ya definitivamente tomado en serio por la industria del cine como un director competente y de calidad.
“La Pasión de Cristo”, película que contaba las ultimas horas de Jesús de Nazaret y rodada en Arameo (el idioma que se hablaba en la sociedad de Jesús) para darle un máximo realismo al conjunto de la obra, se convirtió en un éxito sin precedentes tanto de critica como de taquilla, aunque también trajo consigo las iras de ciertos sectores religiosos (principalmente de los Judíos). Sin embargo, y más allá de polémicas, lo cierto es que se trataba de una película que, en lo estrictamente cinematográfico, hacia gala de una calidad mas que evidente, mientras que también nos mostraba ese particular estilo de Gibson consistente en plasmar las cosas en la pantalla con la crudeza que sea necesaria para ser lo mas fiel a la realidad posible, sin apenas retirar la cámara ni en los momentos mas hirientes. En lo personal, considero que “La Pasión...” es una película muy buena que me hizo salir del cine completamente asqueado, no por la violencia y crudeza de las imágenes, sino por el hecho de quien era la victima y el objetivo de dichas crueldades en la película. Por ello, defino muchas veces a “La Pasión de Cristo” como “La película “gore” mas taquillera de la historia”; definición que, aunque hecha en clave de humor (evidentemente), se acerca mucho a mis impresiones reales de la obra. Con las mismas premisas de crudeza y violencia alternadas con calidad y buen hacer nos llega “Apocalypto”, la nueva película de Mel Gibson en las tareas de dirección y en la que vuelve a utilizar esos ingredientes que ya forman parte de su sello personal como autor, ingredientes que gustarán a muchos y que ofenderán y harán huir a otros muchos, pero que son indivisibles e inseparables cuando hablamos del personal estilo de Gibson tras las cámaras.

“Apocalypto” nos sitúa en plena civilización Maya, una civilización que aun plantea muchísimas incógnitas para los historiadores a la hora de dar explicación a como era posible que tuvieran en su poder ciertos conocimientos astronómicos, matemáticos o incluso arquitectónicos que se antojan bastante avanzados para una época tan primitiva. En aspectos mas místicos o espirituales también sorprenden los cultos y religiones que profesaba aquella cultura, los cuales también plantean importantes desafíos a los expertos a la hora de intentar darles un origen lógico y coherente a unas practicas religiosas tan extrañas como crueles, las cuales llegaban a contemplar incluso los sacrificios humanos de forma masiva. Por otro lado, también resulta sorprendente que una civilización tan aparentemente prospera para su época desapareciera y se extinguiera de una forma tan repentina y fugaz. Pues bien, es en este entorno Maya donde se desarrolla la película.

“Apocalypto” nos cuenta la historia de un pequeño clan indígena que vive en la profundidad de una densa jungla llevando una vida de paz y felicidad. Sin embargo, un buen día dicha paz se ve destruida por la repentina agresión de un grupo de hombres procedentes de algún lugar desconocido para dicho clan. Ese grupo de hombres, expertos guerreros y saqueadores, destruyen totalmente el pequeño poblado matando a la mayoría de sus habitantes y apresando a algunos elegidos para hacerlos prisioneros. Tras la masacre, los prisioneros son atados y obligados a caminar sin conocer hacia donde se dirigen ni que destino les aguarda, llegando a las puertas de una ciudad enorme tras largas horas de caminata. La ciudad, impresionante para alguien que jamás había salido de los limites de su diminuto clan de cabañas de paja, sobrecoge a unos prisioneros que aun no conocen que va a ser de ellos. Posteriormente muchos son subastados como esclavos (sobre todo las mujeres) y el resto acaba descubriendo horrorizado que van a ser utilizados como sacrificios humanos de un desconocido y maligno Dios. Tras una sorprendente sucesión de acontecimientos que no desvelaré para no arruinar las muchas sorpresas que aguarda la película, uno de los prisioneros logra escapar e inicia asi un épico y peligroso retorno al bosque que constituye su hogar mientras es perseguido por algunos de sus captores empeñados en darle caza, intentando asi encontrarse con su mujer embarazada y a su hijo pequeño a los que logró esconder y poner a salvo antes del inicio de la masacre de su clan.

“Apocalypto” es, ante todo, una película directa con escenas extremadamente crueles y salvajes que, sin duda, puede herir sensibilidades a diestro y siniestro. No obstante, dicha crudeza visual en ningún momento se torna gratuita o excesiva partiendo de la base de que refleja a la perfección la degeneración moral y la decadencia de valores de una cultura a la que habría sido totalmente ridículo e infiel reflejar de una forma mas “Light”. Dicha degeneración moral de la cultura Maya (que tal vez tuviera gran parte de culpa a la hora de hacer que este pueblo desapareciera de la línea temporal una forma tan relativamente fulminante) queda extraordinariamente bien plasmada por Gibson en las escenas de la gran ciudad, en la que somos testigos de la total falta de principios éticos y de valores en una población que trata a sus semejantes como objetos y que incluso llega a disfrutar de sus padecimientos y debilidades (lo que contrasta sobremanera con los adelantos matemáticos o astronómicos inauditos para la época que obraban en su poder). Dichas escenas de la ciudad son, probablemente, las mas hirientes y sangrantes del film, no ya solo por la violencia expresa que azota fuertemente al espectador en su propia cara, sino también por esa parte triste y penosa que conlleva el hecho de que un pueblo tan prospero en ciertos aspectos hiciera gala de semejante decadencia humana y moral en otros, sobre todo en los últimos momentos de su existencia como civilización y cuando ya dicha degeneración alcanzaba sus cotas mas elevadas. Simplemente extraordinario el trabajo de dirección y de documentación en toda la película, especialmente, como digo, en estas escenas. Dudo que exista alguna otra película que haya logrado reflejar la realidad del pueblo Maya en una pantalla con mejores resultados, por lo que la ambientación del film es digna de aplauso.

Si “La Pasión de Cristo” fue rodada en Arameo (y subtitulada posteriormente a los diferentes idiomas de cada país), “Apocalypto” sigue la misma estela y todos sus diálogos suenan en Maya Yucateco, la actual forma mas cercana posible al idioma real que utilizaba el pueblo Maya en su época. Gibson ha declarado que, haciendo que los actores interpreten sus papeles con el lenguaje real de los personajes, el espectador hace que su inmersión en la película se multiplique, algo totalmente cierto ya que oyendo a los personajes hablar en sus idiomas reales se consigue que el espectador se introduzca con sus cinco sentidos en la película, haciendo que toda ella sea aun mas fidedigna, real, seria y cautivadora. En mi opinión se trata de otro acierto del director que ojala repita en sus futuras producciones, siempre que esas historias se realicen en otras épocas o mediante otros personajes que hablen idiomas diferentes a los que actualmente se utilizan en el mundo.

Otro aspecto a destacar de la película es la habilidad con la que se plasma el “destino” del personaje principal mediante puntuales sucesos “accidentales” que van permitiendo su supervivencia a lo largo del film, como si dicha supervivencia estuviera de algún modo “planeada”. Introducidos en el global de la obra de una forma muy discreta y prudente logran ser creíbles y dotan a la producción de un tímido halo de misticismo que, lejos de chirriar, consigue un resultado optimo dentro del conjunto de la historia.
Por lo demás, “Apocalypto” es, en líneas generales, una excelente película muy bien hecha, muy bien ambientada y realmente bien filmada, con un exquisito trabajo en la dirección de un Mel Gibson que, ya definitivamente, se consagra como un autor a tener en cuenta, por mucho que su estilo se caracterice por esa vehemencia visceral que tiende a ser rechazada por muchos. Si bien es cierto que se trata de una producción francamente difícil e incomoda de ver en ciertos momentos debido a su desgarradora crudeza, hay que pensar que no es una crudeza gratuita, sino que es fiel a la realidad y fruto de una corrupción moral perfectamente bien plasmada que, por desgracia, invadió al pueblo Maya en algún momento de su historia y que les hizo perder el norte de sus valores; corrupción moral de la que, en realidad, ninguna sociedad esta completamente a salvo, ni siquiera la nuestra actual.